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Música Clásica y ópera de Classissima

Richard Wagner

martes 21 de febrero de 2017


Ya nos queda un día menos

28 de enero

Sonata en si menor de Liszt: discografía comparada

Ya nos queda un día menosLa Sonata en si menor de Franz Liszt pasa por ser una de las obras más difíciles de tocar de toda la literatura pianística. Deberíamos añadir que es también de las más difíciles de interpretar. Resulta tentador dejarse llevar por el nervio, por el furor demoníaco y por los fuegos artificiales. Desplegar concentración, profundizar en la fortísima carga filosófica de los pentagramas y hacerlos sonar con auténtica fuerza visionaria es verdaderamente complicado. Aquí tienen ustedes algunos ejemplos de grandísimos pianistas –y de alguno que lo es bastante menos– enfrentándose al terrible reto. Y es que dar las notas, aun siendo ya muchísimo, no basta. 1. Gilels (Leningrad Masters, 1961). Armado de un sonido muy personal, macizo y poderoso, Gilels construye una interpretación sobria, seca, incluso enjuta, pero llena de concentración, fuerza y tensión dramática, también quizá de excesivo nervio en algunos pasajes. En cualquier caso, y como es habitual en el enorme pianista de Odesa, todo matiz está en función de lo expresivo y no hay el menor interés por la belleza sonora en sí misma. Lástima que la mediocre toma sonora, en vivo, no deje disfrutar lo suficiente. (9)   2. Gilels (RCA, 1964). Ahora en estudio, con unos tempi más reposados (29’50’’ frente a 28’23’’) y añadiendo una dosis mayor de concentración, Gilels da una nueva vuelta de tuerca a su visión de la partitura para ofrecer una recreación no menos poderosa y escarpada que la suya en vivo tres años anterior, pero de arquitectura aún más sólida y mayor hondura reflexiva. Tal vez algunos paladares sigan echando de menos un punto más de vuelo lírico, de emotividad, pero aun así el resultado es no solo coherente, sino demoledor. (10) 3. Richter (Philips, 1966). Interpretación personal, muy dramática, sincera y visceral a más no poder, recorrida por un fuego tan tempestuoso que por momentos el pianista frasea con excesivo nervio y hasta se precipita, particularmente en el último tercio de la obra, por lo que la arquitectura global no resulta del todo depurada. Aun así, el resultado es de tan enorme atractivo que su conocimiento resulta casi obligatorio. (8) 4. Arrau (Philips, 1970). No debe sorprender demasiado que el pianista más grande del siglo XX no terminase de calar todo lo posible en esta genial página, habida cuenta de que su arte, humanístico ante todo, queda un tanto al margen de la escritura turbulenta, visionaria y agónica que caracterizan a la Sonata en Si menor: sus aspectos más atmosféricos y siniestros le quedan un tanto desdibujados, sobre todo en una introducción un tanto desaprovechada. Ahora bien, no dejamos de encontrar aquí flexibilidad en el fraseo, riqueza de matices, poesía a raudales, cantabilidad suprema y esa particular mezcla de elegancia, sensualidad y apasionamiento controlado que caracterizan al inolvidable artista chileno. Si pueden hacerse con el SACD japonés, disfrutarán de una espléndida calidad sonora. (9)  5. Argerich (DG, 1971). A sus treinta años recién cumplidos, la pianista de Buenos Aires realiza un derroche de electricidad y pasión en una lectura efervescente a más no poder, aunque no precisamente escasa de cantabilidad y vuelo lírico, como tampoco de claridad (¡qué limpieza la del sonido, por no hablar de la manera de graduar dinámicas!), en la que puede lucir en su plenitud ese característico toque que algún crítico, con enorme acierto, ha denominado "felino". Marta vigila a su presa con concentración que fascina, salta con agilidad de tigresa –vertiginosa, curvilínea, elegante– y finalmente devora con tremenda ferocidad mas sin perder distinción. El problema aquí es que, además de escapársele alguna frase un tanto mecánica, parece haber más brillantez que atmósfera, más pasión espontánea que reflexión. Más espectáculo que trasfondo, en definitiva. La toma sonora se conserva francamente bien. (8)  6. Horowitz (RCA, 1977). El mítico pianista ucraniano apuesta decididamente por ofrecer una visión mefistofélica de la partitura desplegando su sonido poderosísimo con no poco efectismo, y fraseando con gran imaginación, poesía tempestuosa y fuerza visionaria. Por desgracia su realización, en cualquier caso llega de garra y teatralidad, resulta por momento excesivamente nerviosa, más brillante que sincera, a menudo al borde del exhibicionismo e incluso de lo mecánico, al tiempo que se queda algo corta en lirismo y sensualidad. Hay mitos que merecen ser revisados. (7) 7. Barenboim (DG, 1980?). Lectura negra, seca y muy demoníaca, cargada de malos presagios, pero no por ello carente de vuelo lírico, en el que Barenboim se muestra tan personal y sincero como suele. Desdichadamente, se deja llevar por el temperamento y no redondea la interpretación con la concentración y la unidad necesarias. Aquí y allá hay momentos sensacionales, pero en otros el fraseo resulta en exceso nervioso, incluso crispado, y la espiritualidad que la obra demanda no se termina de hacer presente. En sus grabaciones posteriores suplirá estas carencias. (8)   8. Brendel (Philips, 1981). Interpretación clásica en el mejor de los sentidos, fraseada con una lógica, una elegancia y una fluidez admirables, con los picos alcanzados con una perfecta planificación, sin caída alguna en el nerviosismo pero llegando con valentía a la cima, cantando con delectación las melodías y regulando el sonido con refinamiento y atención al matiz sin que esto signifique blandura o preciosismo. Ahora bien, y como en él es habitual, Brendel procura mantener las distancias y no dejarse llevar por el huracán de pasiones que propone una partitura como esta, por lo que al final se echan de menos tanto la atmósfera malsana que se debe respirar como, sobre todo, ese punto de arrebato, de locura y de carácter visionario que la obra demanda. Magnífica la toma, aunque con ruido de tráfico. (8) 9. Arrau (Philips, 1985). Otra vez el chileno dejándonos una interpretación poética, elocuente, hermosísima, fraseada con extraordinaria naturalidad, ajena al arrebato y al descontrol pero magníficamente tensada, bien atenta a los aspectos filosóficos de la pieza. Y de nuevo un poco ajena a la vertiente más mefistofélica de la misma, evidenciándose otra vez cierta falta de garra dramática en la primera parte. En cualquier caso las virtudes son tantas que tales limitaciones, relativas, importan poco. (9)  10. Barenboim (Erato, 1985). El disco ofrece una información confusa sobre el lugar en que se realizó la toma: la Wahnfried de Bayreuth, el Markgräflisches Theater de la misma localidad y Múnich. Podría pensarse que es la misma toma de la filmación que comento más abajo, pero no es así: esta de Erato dura 32'21, lo que no es precisamente poco, y la del vídeo se extiende nada menos que hasta los 33'40 (duraciones que he tomado a mano y no coinciden con las respectivas carpetillas). Lo que nos interesa, en cualquier caso, es que el maestro se supera a sí mismo con respecto a su registro de DG con una interpretación en la misma línea que la anterior, pero más redonda: densa, concentrada, reflexiva y atmosférica, ominosa más que rebelde, introspectiva antes que escarpada o visionaria, dotada de una enorme fuerza interior al tiempo que paladeada con un vuelo lírico impregnado de negrura sin merma de belleza sonora. Admirable cómo se construyen las tensiones sin forzar la arquitectura hasta llegar a un clímax agónico tras el cual viene un final particularmente siniestro. La toma sonora podría ser mejor. (9) 11. Barenboim (DVD Euroarts, 1985). Nueva y última vuelta de tuerca de Barenboim, quien se refugiándose en la Wahnfried de Richard Wagner alcanza un grado supremo de concentración para otorgar un peso insólito a los silencios, una fuerza armónica tremebunda los acordes, una admirable sutileza a las transiciones y una portentosa cantidad de matices expresivos a un fraseo flexible a más no poder, extremadamente arrebatado en los clímax pero siempre conducido con absoluto control de los medios y perfecta solidez en la arquitectura global. Zimerman ahondará aún más en los aspectos visionarios de la obra y ofrecerá mayor virtuosismo aún, pero esta filmación ofrece una profundidad filosófica como ninguna otra. Un hito de conocimiento obligado. (10)   12. Pollini (DG, 1989). Nadie puede dudar del enorme virtuosismo del pianista milanés. Su limpieza digital es enorme. Su destreza para regular el sonido, difícilmente superable. No menor resulta su capacidad para planificar arquitecturas de tan monumentales dimensiones como esta. Para mantener la concentración en los pasajes más calmos, y para evitar el exceso de nervio –gran trampa de la genial página– en aquellos que requieren nervio y fuego. Sin embargo, el resultado no termina de convencer: siempre objetivo, analítico y racional, Pollini se olvida de la atmósfera mefistofélica que la partitura demanda, de la sensualidad al mismo tiempo turbia y conmovedora que desprenden las notas, del carácter visionario de los momentos más arrebatados, de la transfiguración justo antes de un final aquí extremadamente seco y despojado… De la emoción, en definitiva. Tampoco su sonido, un punto percutivo y no muy denso, es el más lisztiano posible. (8) 13. Donohoe (EMI, 1989). El pianista de Manchester demuestra sobrada agilidad digital, apreciable concentración –hay electricidad, mas no exceso de nervio–, atención al matiz e irreprochable gusto, pero lo cierto es que su muy digna lectura no termina de convencer. En los pasajes extrovertidos ofrece antes grandes contrastes sonoros que sinceridad o carácter visionario, mientras que en los introvertidos se queda bastante corto en lirismo y emotividad. ¿Hacía falta grabar este disco? (7) 14. Zimerman (DG, 1990). Lo más increíble de esta arriesgadísima, genial e inigualable interpretación no es la amplísima gama dinámica ni la variedad de colores que Zimerman extrae del piano, ni su asombrosa agilidad digital, ni tampoco la manera de combinar la atención al matiz más sutil con la atención de la arquitectura global, sino el modo en el que logra controlar con la más poderosa concentración que imaginarse pueda el extraordinario fuego demoníaco con que se aborda la partitura sin que mermen la teatralidad ni la garra dramática. Puede que en los pasajes más líricos se eche de menos una dosis superior de sensualidad y de hondura filosófica pero, dentro de este enfoque marcadamente visionario, los resultados son espectaculares, a lo que ayuda una soberbia toma sonora. En fin, uno de los mejores discos que el melómano puede tener en su discoteca. (10) 15. Pogorelich (DG, 1990). El pianista croata juega con el tempo como le da la real gana: nada menos que 33'55 le dura la obra, aunque las fluctuaciones son tales que la lentitud es a veces extrema. Toca con una limpieza impresionante, casi tanto como la de Zimerman, iguala a su colega a la hora de modelar el sonido y despliega una gama de colores todavía más asombrosamente rica y sugerente. Canta las melodías con asombrosa belleza y descubre perspectivas insólitas en una partitura que en sus manos parece nueva. Otorga un peso inusual a los silencios, frasea con libertad extrema, deslumbra con transiciones espectaculares, juega en la cuerda floja hasta el punto de ofrecer pasajes que resultan desarticulados pero a la postre logra conducirnos hacia clímax abrumadores por su potencia tanto sonora como dramática. Ahora bien, ¿hay realmente una idea expresiva detrás de todo esto? Probablemente no, sino el muy ególatra deseo de resultar lo más personal posible. Pero difícil resulta sustraerse ante semejante derroche de talento. La toma sonora no es menos espectacular. (9) 16. Brendel (Philips, 1991). El maestro repite su muy notable aproximación, apolínea en el buen sentido, dicha con naturalidad en el fraseo, respirada con holgura y aliento lírico, convenientemente matizada, de gusto irreprochable y poderosa en el sonido cuando debe. El problema, otra vez, es que el equilibrio expresivo de Brendel no resulta del todo adecuado en una obra tan demoníaca: se echan de menos carácter obsesivo, tensión interna y clímax más encendidos y encrespados. El final tampoco termina de ser todo lo mágico que debiera. Incluso le queda algo insulso. (8) 17. Say (Teldec, 2001). Dotado de una asombrosa capacidad para regular el sonido y de una agilidad digital incuestionable, el pianista turco monta todo un espectáculo de cara a la galería, incluyendo fortísimos atronadores, de una potencia abrumadora antes por volumen sonoro que por capacidad para descargar energía en los picos de tensión; frases dichas con la mayor velocidad posible para aparentar arrebato; y pasajes líricos cuya belleza, delicada y transparente, resulta bastante superficial y carece de la elevación poética necesaria. A la postre, lo que tenemos es una interpretación demoníaca y nerviosa en la línea de un Horowitz o un Richter, pero dicha con menor inspiración y sin la energía creativa de aquellos. Perfecta muestra, en definitiva, del enorme bluf que es Fazil Say, quien en su faceta de compositor no es menos tramposo que en la de pianista. (6)

Pablo, la música en Siana

28 de enero

Lo romántico sublime

Viernes 27 de enero, 20:00 horas. Auditorio de Oviedo, Abono 6 OSPA "Arquitectura sonora": Jesús Reina (violín), Ari Rasilainen (director). Obras de Tchaikovski, Torres y Bruckner. El profesor y compositor Edson Zampronha, autor de las notas al programa (enlazadas en los autores), nos preparó antes del concierto con una conferencia cercana, emotiva como su propio título "La emoción rompe los límites: la música del alto romanticismo en el final del siglo XIX" donde contagió esa pasión común por tres obras tan distintas pero unidas precisamente por el programa bautizado como arquitectura sonora y resumidas por "el sublime", con referencias filosóficas en cuanto a la subjetividad del oyente desde la oscuridad buscada de la sala hasta el viaje interior que toda escucha supone. Regresaba nuevamente el finlandés Ari Rasilainen al frente de la OSPA y las obras elegidas nos trajeron buenos recuerdos anteriores de su estilo directorial: una batuta vigorosa, clara y precisa con una mano izquierda completa de gestos variados, atento al equilibrio de dinámicas subrayando siempre la sonoridad puntual tan distinta en las tres partituras, con una orquesta nuevamente reforzada en la cuerda permitiendo recrearse en matices extremos sin perdernos ningún plano. Y es que la calidad también va unida por momentos a la cantidad cuando se controla todo al detalle, algo que los compositores de este sexto de abono iban a permitir. En pleno cierre de temporada operística carbayona vino muy bien elegir la Polonesa de "Eugene Onegin" (Tchaikovski), tributo local desde lo universal para optar por un aire más rápido del "habitual", nada bailable y obligando a la cuerda expresiva y técnicamente a darlo todo, mientras la madera y sobre todo los metales, que estarían pletóricos a lo largo de la velada, nos dejaban una versión brillante pero también muy contrastada en volúmenes, claroscuros arquitectónicos que parecían preparar el resto del concierto, también en lo anímico con este explorador de emociones como fue el ruso, jugando Rasilainen con todo el material sonoro llevado a unos extremos siempre controlados. Jesús Torres (1965), compositor invitado esta temporada (y presente en la sala), es uno de los más destacados de esta generación. Compuso su Concierto para violín y orquesta entre el 26 de agosto y el 29 de diciembre de 2011 por encargo de la Fundación BBVA y está dedicado al violinista Miguel Borrego que lo estrenó el 22/03/12 en el Teatro Monumental de Madrid con la Orquesta Sinfónica de RTVE y Kees Bakels). Analizado en el programa de mano y contado a OSPATV por el propio zaragozano en compañía del solista elegido para este abono, Jesús Reina, este malagueño con recorrido y futuro más que asegurado, afrontó el reto de una obra actual llena de guiños "clásicos" pero sin confrontación con la orquesta, una fusión de lenguajes con especial importancia de la percusión y una plantilla impresionante (3-3-3-3/4-4-3-1/3 Perc. Tim/14-12-10-8-6), para tres movimientos casi unidos en su desarrollo, Dramático, Apasionado y Estremecido, donde Torres construye un universo sonoro agradable desde unas disonancias nunca molestas y buen conocedor de la escritura sinfónica. Obra grandiosa, edificio sonoro que va elevando una partitura muy bien construida donde Rasilainen se mostró un arquitecto solvente y Reina fue perfilando al milímetro esos calificativos de música pura, la delicadeza de un sonido siempre cantabile. Pasajes realmente virtuosos, diálogos potentes con la orquesta en este solista que apuesta por músicas contemporáneas, emergiendo al final de la masa sonora con un pasaje a dobles cuerdas realmente estremecedor, exigentemente lírico para una melodía a dos voces bellísima trazando el remanso tras el poderío de los veinte minutos aproximados de duración. La propina en línea con lo anterior, música actual con ese aire zíngaro de "violero" recordando sus orígenes populares en los famosos verdiales de su tierra natal en compañía de su padre demostró el buen momento y la musicalidad que atesora este violinista y docente malagueño. Manteniendo la estructura todavía habitual en muchos conciertos sinfónicos de obertura breve, concierto con solista y una sinfonía histórica, llegaría el esperado y muy programado Bruckner, en cierto modo lógico tras la "moda Mahler" (también presente esta temporada de la OSPA y en Musika-Música del próximo marzo bilbaíno). El universo Bruckner permite disfrutar como pocos del impacto sinfónico siempre del agrado del público, máxime contando con una plantilla para la ocasión y un director que contagió vigor y rigor desde el podio. La Sinfonía nº 3 en re menor (1889), "Sinfonía Wagner" de connotaciones operísticas para seguir con el lirismo arquitectónico del concierto, en la edición del su discípulo Franz Schalk (de las muchas que se han publicado), manteniendo estructura "clásica" engrandece esas lentas melodías dotando de una tensión romántica a esta tercera que la OSPA y Rasilainen fueron construyendo cual catedral sonora neoclásica. Trabajando todas las combinaciones que van dando protagonismo a cada sección, disfrutamos de unos metales que me gusta llamar orgánicos por la referencia bruckneriana en el instrumento rey, no ya el trío de trompetas o de trombones más la tuba, sino un quinteto de trompas en perfecta armonía "cantando un coral" a cuatro voces rebosante de la religiosidad del alemán, en estado de gracia todos ellos (incluyendo el refuerzo "de descanso" que los entendidos comprenderán) y por supuesto una cuerda siempre presente, empastada, de amplia gama expresiva, especialmente en el arranque del segundo movimiento. Buen entendimiento con la batuta que dibujó siempre certera las trazas arquitectónicas de esta tercera potente, vigorosa pero también íntima, casi una reconstrucción (puede que del propio Schalk) del templo sonoro que crece a lo largo de los cuatro movimientos en altura emocional de dibujo sencillo y efectivo por el uso de silencios subyugantes dejando flotar el sonido, y fortísimos contrastantes además de contundentes, especialmente en los graves, y unos pizzicati redondos por lo presentes. Tal vez faltase un poco más de emoción pero nunca claridad en el juego de volúmenes ni sensibilidad en esas melodías infinitas. Esperamos que el maestro Rasilainen vuelva en un futuro no muy lejano porque su trabajo siempre resulta del agrado de todos, aunque el patio de butacas siga con muchas vacías, perdiéndose conciertos pensados para el respetable.




Ópera Perú

24 de enero

OSN en ambiciosa temporada 2017

GTN(Ópera Perú) La Orquesta Sinfónica Nacional, como todos los años desde que inició su etapa en el Gran Teatro Nacional bajo la dirección de Fernando Valcárcel, nos ofrece una ambiciosa temporada que combina a una serie de artistas y solistas de talla mundial que presentarán programas muy variados, en que predominan obras nuevas, de compositores nacionales, así como ambiciosas partituras universales.La temporada, lista de solistas y obras han sido publicadas y este temporada no tiene nada que envidiarle a las anteriores. Luego del Concierto Inaugural que tendrá dos fechas el 10 y 12 de febrero, y en el que se invitarán artistas populares como Lucy Avilés, Edith Ramos y el grupo Bareto, la temporada ofrece a una constelación de estrellas nacionales e internacionales.Entre los conciertos mas destacados está la visita nuevamente a Lima del gran compositor polaco Krzysztof Penderecki, quizá el compositor vivo mas grande del mundo, quien vuelve para dirigir sus propias obras corales. También destaca la visita del director compositor José Serebrier, famoso en el mundo por sus cientos de grabaciones y arreglos de obras clásicas, entre ellas obras de Wagner, Bach, y un arreglo propio de los "Cuadros de una exposición" de Mussorgsky.El legendario violinista Shlomo Mintz vuelve para el concierto final de temporada, en que interpretará piezas de Bartók. Jorge Mester, Isaac Karabtchevsky y Christoph Poppen son dos grandes nombres que estarán frente a la OSN. Entre los solistas destacan los violinistas Francesca Dego y Carlos Johnson, el pianista Pascal Rogé, la chelista Wendy Warner, entre otros talentos locales.Los conciertos serán todos en el Gran Teatro Nacional. La orquesta durante el año también participará en las temporadas de Ballet, Ópera y conciertos descentralizados.Conozcamos el programa completo que ofrece la OSN para este año: PROGRAMA I Carnavales y festividades peruanas Viernes 10 de febrero │ 8:00 p.m. Domingo 12 de febrero │ 5:30 p.m.Director: Fernando Valcárcel (Perú) Solistas: Lucy Avilés, Edith Ramos y Bareto (Perú) Participación del Coro Nacional de NiñosDVOŘÁK Obertura Carnaval Edgar VALCÁRCEL Sinfonía Laureano MARTÍNEZ (orq. Edgar Valcárcel) Cholita, polka Lucy Avilés interpreta canciones de Abelardo Núñez y Óscar Avilés Rosendo HUIRSE / Jorge HUIRSE Balsero del Titicaca Festividad de la Virgen de la Candelaria: Edith Ramos interpreta huaynos y sikuris Cuatro cantos amazónicos, en arreglos de Sadiel Cuentas Fiesta de San Juan: Bareto interpreta La distancia y un popurrí de Juaneco y su ComboPROGRAMA II Historias fantásticas Viernes 24 de febrero │ 8:00 p.m.Director: Matteo Pagliari (Italia)GLINKA Obertura de Ruslán y Liudmila CASELLA Pupazzetti (estreno en Perú) DUKAS El aprendiz de brujo SCHUMANN Sinfonía n° 2PROGRAMA III Primera y Segunda Escuelas de Viena Viernes 3 de marzo │ 8:00 p.m.Director y pianista: Fernando Valcárcel (Perú) Solista: Carlos Johnson, violín (Perú-Alemania)WEBERN Variaciones para piano MOZART Sinfonía n° 40 Edgar VALCÁRCEL Flor de sancayo II, para piano y sonidos electrónicos BERG Concierto para violínPROGRAMA IV Paisajes andinos. Conexiones con Edgar Valcárcel: mentores y descendencia Viernes 24 de marzo │ 8:00 p.m. Concierto dedicado al Festival Internacional Música de AlturasDirector: Jorge Mester (Hungría-México) Solista: Federico Tarazona, charango (Perú-Canadá)GINASTERA Ollantay (estreno en Perú) Federico TARAZONA Concierto para charango n° 1 “Tres paisajes andinos” BRAHMS (orq. José Carlos Campos) Intermezzo op. 118 n° 2 (estreno mundial) COPLAND Suite de Primavera apalachePROGRAMA V Poppen interpreta a Bruckner Viernes 7 de abril │ 8:00 p.m.Director: Christoph Poppen (Alemania)BRUCKNER Sinfonía n° 4PROGRAMA VI Una sinfonía trágica y una serenata Viernes 28 de abril │ 8:00 p.m.Director: Maximiano Valdés (Chile) Solista: Francesca Dego, violín (Italia)Luigi DALLAPICCOLA Piccola musica notturna (estreno en Perú) BRAHMS Concierto para violín DVOŘÁK Sinfonía n° 7PROGRAMA VII Serebrier interpreta a Serebrier Viernes 19 de mayo │ 8:00 p.m.Director: José Serebrier (Uruguay – EE.UU.)José SEREBRIER Winterreise (estreno en Perú) HAYDN Sinfonía n° 49 “La passione” SHOSTAKÓVICH Suite de El moscardón (estreno en Perú)PROGRAMA VIII Maestros alemanes Viernes 2 de junio │ 8:00 p.m.Director: David del Pino (Perú-Chile) Solista: Eduardo Ríos, violín (Perú)BRUCH Concierto para violín n° 1 R. STRAUSS Don Juan WAGNER Obertura de TannhäuserPROGRAMA IX Sinfonía heroica Viernes 23 de junio │ 8:00 p.m.Directora: Carmen Moral (Perú - Francia)Armando SÁNCHEZ MÁLAGA Allegro, para orquesta TCHAIKOVSKY Obertura 1812 BEETHOVEN Sinfonía n° 3 “Heroica” PROGRAMA X Aniversarios Viernes 14 de julio │ 8:00 p.m.Director: Roberto Beltrán (México)GERSHWIN Obertura de Girl Crazy HONEGGER Pastoral de verano Luis HERRERA DE LA FUENTE Fronteras (estreno en Perú) Armando GUEVARA OCHOA Danza criolla RAVEL Valses nobles y sentimentales GRANADOS Tres danzas españolasPROGRAMA XI Una obra maestra: Alexander Nevsky Viernes 21 de julio │ 8:00 p.m.Director: David del Pino (Perú-Chile) Solistas: Clelia Mertens, arpa (Argentina); Paloma Chávez, flauta (Perú); Josefina Brivio, mezzosoprano (Perú) Participación del Coro NacionalMOZART Concierto para flauta y arpa PROKÓFIEV Cantata Alexander NevskyPROGRAMA XII Sibelius Viernes 11 de agosto│ 8:00 p.m.Director: Germán Gutiérrez (Colombia)SIBELIUS Valse triste Juan ARROYO De lo infinito (estreno mundial) SIBELIUS Sinfonía n° 2PROGRAMA XIII Salomé Viernes 25 de agosto │ 8:00 p.m.Director: Fernando Valcárcel (Perú) Solista: Nancy Fabiola Herrera, mezzosoprano (España)R. STRAUSS Selecciones de Salomé (estreno en Perú)PROGRAMA XIV Festival Edgar Valcárcel. Cuadros fantásticos andinos Viernes 1 de septiembre │ 8:00 p.m.Director: Fernando Valcárcel (Perú) Solistas: Wendy Warner, chelo (Estados Unidos); Ximena Agurto, soprano (Perú)Edgar VALCÁRCEL Homenaje a Duparc DUPARC Cinco melodías (estreno en Perú) FAURÉ Elegía Edgar VALCÁRCEL Concierto para chelo José Carlos CAMPOS Cuadros fantásticos andinos (2da. versión) (estreno mundial)PROGRAMA XV Penderecki interpreta a Penderecki Viernes 22 de septiembre │ 8:00 p.m.Director: Krzysztof Penderecki (Polonia) Participación del Coro NacionalObras de Krzysztof PendereckiPROGRAMA XVI Festival Edgar Valcárcel: Antimemorias. Brahms, Pascal Rogé y Ravel Viernes 6 de octubre │ 8:00 p.m.Director: Fernando Valcárcel (Perú) Solista: Pascal Rogé, piano (Francia)Edgar VALCÁRCEL Antimemorias II (estreno en Perú) RAVEL Concierto para piano en sol mayor BRAHMS Sinfonía n° 4PROGRAMA XVII Nostalgia y naturaleza: Villa-Lobos y Dvořák Viernes 20 de octubre│ 8:00 p.m.Director: Isaac Karabtchevsky (Brasil)BEETHOVEN Obertura Egmont VILLA-LOBOS Bachianas brasileiras n° 4 DVOŘÁK Sinfonía n° 8PROGRAMA XVIII Final de Temporada con Shlomo Mintz Viernes 27 de octubre │ 8:00 p.m. Concierto por el 79° aniversario de la OSNPDirector: Fernando Valcárcel (Perú) Solista: Shlomo Mintz, violín (Israel)Edgar VALCÁRCEL Homenaje a Stravinsky BARTÓK Concierto para violín n° 2 BARTÓK Concierto para orquesta*Programa sujeto a cambios.



Richard Wagner
(1813 – 1883)

Richard Wagner (22 de mayo de 1813 - 13 de febrero de 1883) fue un compositor, director de orquesta, poeta, ensayista, dramaturgo y teórico musical alemán del Romanticismo. Es conocido principalmente por sus óperas (también calificadas como «dramas musicales» por el propio compositor). Inicialmente fundamentó su reputación como compositor en obras como El holandés errante y Tannhäuser que seguían la tradición romántica de Weber y Meyerbeer. Transformó el pensamiento musical a través de la idea de la «obra de arte total», la síntesis de todas las artes poéticas, visuales, musicales y escénicas, que publicó en una serie de ensayos entre 1849 y 1852, y que quedó plasmada en la primera mitad de su monumental tetralogía El anillo del nibelungo. Las obras de Wagner, particularmente las de su último periodo (que se corresponden con la etapa romántica de su vida), destacan por su textura contrapuntística, riqueza cromática, armonía y orquestación, y un elaborado uso de los leitmotivs, temas musicales asociados a caracteres específicos o elementos dentro de la trama. Su ópera Tristán e Isolda se describe a veces como marca de inicio de la música contemporánea.



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